El periodista digital del futur serà periodista i prou. Tot serà digital.

En un post anterior vaig recollir 30 consells que podíem copiar de la ràdio per escriure millor. Avui recullo 8 normes que els periodistes digitals no podem oblidar del periodisme de sempre. Les he adaptat del manual d’estil d’El País (a sota en poso els fragments literals).

1. La informació ha de ser veraç, completa, interessant, actual i d’alta qualitat. El lector ha d’entendre què ha passat i formar-se el seu criteri.

2. La notícia ha de respondre a la preguntes claus que es formularia qualsevol persona. Les respostes s’han de presentar de manera lògica, prioritzant les més importants.

3. Rigor, rigor, rigor.

4. Els rumors no són notícia. Els que trobem a Twitter tampoc.

5. Verifica, verifica, verifica. Les informacions s’han de contrastar. Si tenim dubtes, si ens falten dades: busquem fonts i truquem (el periodista digital de taula, també). Com diu la frase atribuïda a un director d’un diari de Chicago: “If your mother says she loves you, check it out”.

6. Cal citar les fonts, també les periodístiques (agències incloses). No es poden utilitzar imatges sense el permís de l’autor. Internet té hipertext: citar vol dir posar el link corresponent.

7. Les notícies s’han d’explicar soles. El context és imprescindible perquè s’entenguin. A internet, el background sovint pot quedar reduït a una frase amb un enllaç a la notícia referenciada. Internet és multimèdia. Sovint la foto és tan important com el text. O un vídeo. La televisió per internet és un format específic; la televisió per la televisió és una altra cosa. Els gràfics plans (en pdf) són per al paper. Cal treure profit del big data. Els gràfics han de ser funcionals, atractius, perspicaços i il·luminadors.

8. El redactor ha de ser responsable dels seus textos. I cal esmenar les errades. La versió rectificada d’una notícia ha de recollir la fe d’errades. The New York Times i The Guardian ho fan molt bé.

iStock_000020087802_Small-1260x840

Una información veraz, lo más completa posible, interesante, actual y de alta calidad, de manera que ayude al lector a entender la realidad y a formarse su propio criterio.

El propósito al redactar cualquier noticia es comunicar hechos e ideas a un público heterogéneo. Por tanto, el estilo de redacción debe ser claro, conciso, preciso, fluido y fácilmente comprensible, a fin de captar el interés del lector.

Los periodistas han de escribir con el estilo de los periodistas, no con el de los políticos, los economistas o los abogados. Los periodistas tienen la obligación de comunicar y hacer accesible al público en general la información técnica o especializada. La presencia de palabras eruditas no explicadas refleja la incapacidad del redactor para comprender y transmitir una realidad compleja. El uso de tecnicismos no muestra necesariamente unos vastos conocimientos, sino, en muchos casos, una tremenda ignorancia.

Los periodistas deben cuidar de llamar a las cosas por su nombre, sin caer en los eufemismos impuestos por determinados colectivos. Así, por ejemplo, al ‘reajuste de precios’ deberá llamársele subida, y nunca una policía ‘tuvo que’ utilizar medios antidisturbios, sino que, simplemente, los utilizó.

Las frases deben ser cortas, con una extensión máxima aconsejable de 20 palabras. Sujeto, verbo y predicado es regla de oro. No obstante, conviene variar la longitud y estructura de las frases y los párrafos. Es una forma de mantener el interés. Cambiar la forma, el orden y los elementos de las frases resulta más importante incluso que cambiar su longitud. Repetir la misma estructura es el camino más seguro para aburrir al lector.

Los titulares han de ser inequívocos, concretos, asequibles para todo tipo de lectores y ajenos a cualquier clase de sensacionalismo. Asimismo, serán escuetos, aunque nunca se sacrificará la claridad expositiva a su brevedad, ni se eludirán las normas elementales de la sintaxis castellana.

La entradilla de estilo notarial de narración (descripción puramente factual dehechos). Un ejemplo es el siguiente: “El Consejo de Ministros decidió ayer, 30 de di-ciembre, conceder una ayuda de 1.000 millones de pesetas para los damnificados por lasúltimas inundaciones…”. Esta fórmula ha de ser sustituida por algo más imaginativo,donde se destaquen las consecuencias de los hechos; así: “Los damnificados por lasúltimas inundaciones podrán reparar sus casas sin recurrir a créditos bancarios, merceda la ayuda aprobada ayer por el Consejo de Ministros, que consiste en subvenciones de1.000 millones de pesetas”. Otro ejemplo: “El nuevo primer ministro japonés, ToshikiKaifu, llegó ayer a Bonn, primera escala de su viaje de nueve días por Europa”. En sulugar puede escribirse: “El primer ministro japonés, Toshiki Kaifu, se estrenó ayer enEuropa con un viaje a Bonn, el primero de una gira por el continente dedicada a explicar su política sobre el Este”.

En un texto informativo, el uso de la técnica de la pirámide invertida (de mayor a menor interés) es conveniente, pero no obligatorio. Siempre se ha de comenzarpor el hecho más importante, que estará recogido, a su vez, en el título. No obstante, el párrafo siguiente puede constituirlo una frase que explique la entradilla o contenga los antecedentes necesarios para comprender el resto del artículo, rompiendo así la relación de hechos. Lo mismo puede ocurrir con párrafos sucesivos.

El primer párrafo no debe contener necesariamente (aunque sí es conveniente) las clásicas respuestas a las preguntas qué, quién, cómo, dónde, cuándo y por qué. Estas seis respuestas pueden estar desgranadas a lo largo de la información —lo cual requerirádos o, quizá, tres párrafos—, pero siempre según la mayor o menor importancia quecada una de ellas tenga en cada caso.

En una noticia (no así en un reportaje) es conveniente escribir primero el titular, porque ello facilita la redacción de una entradilla directa y concisa. Redactores y corresponsales deben entregar sus textos encabezados por un título, independientemente deque éste pueda ser modificado después en el proceso de edición.

El rigor del dato es fundamental en las informaciones. No basta con escribir queun grupo de agricultores ha tomado el Ayuntamiento; habrá que precisar de cuántos se trataba. Si se informa de unas jornadas de estudio, se debe especificar el número de asistentes, los países o regiones de los que proceden. Si se escribe ‘los alumnos de tres fa-cultades han protestado por…’, debe precisarse cuántos son en total los estudiantes afectados y cuántos de ellos han suscrito la protesta. Si se indica que ‘las asociaciones de vecinos de la localidad han difundido un comunicado’, habrá de señalarse si son todas las asociaciones, o cuántas de ellas, y a cuántos vecinos representan del total de habitantes. En lugar de describir a un personaje como un hombre alto, será mejor precisar que mide 1,90. Los mismos criterios han de aplicarse para asambleas, concentraciones y reuniones masivas.

Los rumores no son noticia. Cuando el rumor sea utilizado por alguna persona ogrupo como arma arrojadiza contra otro, se podrá denunciar este hecho, pero sin citarlas acusaciones difundidas mediante esa argucia.

En los casos conflictivos hay que escuchar o acudir siempre a las dos partes enlitigio. Aquellos dudosos, de cierta trascendencia o especialmente delicados, han de ser contrastados por al menos dos fuentes, independientes entre sí, a las que se aludirá siquiera sea vagamente. Siempre se hará constar, en su caso, que determinada persona supuestamente perjudicada por una información no ha sido localizada. Pero se explicará con esta fórmula o similar: ‘este periódico intentó ayer, sin éxito, conversar con Fulano de Tal para que ofreciera su versión’. No se puede dar a alguien por ‘ilocalizable’ por el mero hecho de que un redactor no lehaya encontrado.

Si una información recoge hechos radicalmente distintos según los narre una fuente o los explique otra enfrentada con la anterior, y el periódico no se define en el texto por ninguna de ellas, el titular no podrá ser adjudicado a una de las dos versiones en detrimento de la otra.

Las informaciones de que dispone un periodista sólo pueden ser obtenidas por dos vías: su presencia en el lugar de los hechos o la narración por una tercera persona. El lector tiene derecho a conocer cuál de las dos posibilidades se correspondecon la noticia que está leyendo. Para ello, se citará siempre una fuente cuando el periodista no haya estado presente en la acción que transmite. Si la información procede de una sola persona, se hablará de ‘fuente’ en singular.
La atribución de la noticia a una fuente o fuentes no exime al periodista de la responsabilidad de haberla escrito.
La aparición en otro periódico, antes que en el propio, de informaciones de importancia no es motivo para dejar de publicarlas o para negarles la valoración que merecen. Este criterio sirve igualmente para las fotografías.
Es inmoral apropiarse de noticias de paternidad ajena. Por tanto, los despachos de agencia se firmarán siempre, a no ser que la noticia se confirme o amplíe con medios propios o que el texto del teletipo haya sufrido retoques que afecten al fondo de la información. En este caso, porque así se asume la responsabilidad de tales cambios.
Está terminantemente prohibido reproducir ilustraciones de enciclopedias, revistas, etcétera, sin autorización previa de sus propietarios o agentes. En todo caso, siempre deberá aparecer al pie el nombre de la fuente.
Jamás ha de escribirse que un personaje ha insinuado algo si no se reproduce a continuación la expresión textual, de modo que el lector pueda corroborar la inter-pretación del periodista o discrepar de ella.

Un texto informativo debe explicarse en sí mismo. Ha de estar concebido de manera que el lector no necesite recordar los antecedentes para comprender la informaciónque se le ofrece. No todos los lectores han comprado el periódico el día anterior, y si lo hicieron es probable que no leyeran todos los artículos. Cada noticia debe ser escrita como unidad informativa, sin sobreentenderla ligada a otros textos, ni siquiera cuando figuren en la misma página (despieces o documentaciones).
Hay que ofrecer al lector todos los datos necesarios para que comprenda el entornode los hechos que se narran. El número de habitantes de una localidad es un dato fundamental en cualquier información que se refiera a ella. No basta con informar de un cierre de comercios en una localidad en protesta por un atentado, por ejemplo. Habrá que detallar cuántos comercios tiene esa población y cuántas personas están empadronadas en ella.

El periódico ha de ser el primero en subsanar los errores cometidos en sus páginas,y hacerlo lo más rápidamente posible y sin tapujos. Esta tarea recae de manera muy especial en los responsables de cada área informativa.

Todo redactor tiene la obligación de releer y corregir sus propios originales cuando los escribe en la redacción o los transmite por télex, videoterminal o un instrumento similar. La primera responsabilidad de las erratas y equivocaciones es de quien las introduce en el texto, y sólo en segundo lugar, del editor encargado de revisarlo.

Los duendes de imprenta no existen. Tampoco los hay en la redacción. Cuando se comete un error, se reconoce llanamente, sin recursos retóricos.